Del lecho de muerte al milagro: la historia que marcó a Parras
IRENE ZAPATA
El Horizonte
A mediados de 1903, Aurelia Moreno, habitante de Parras, se encontraba postrada por estar “mala de parto”.
Su esposo, devoto como todo el pueblo, fue a pedirle al Santo Madero por su salud, y cuando la mujer se recuperó, fue a dejar la ofrenda que era común en aquellos años: un dibujo hecho a mano sobre una placa de metal con la descripción del milagro.
Esta pintura se encuentra junto con muchas otras que ahora son expuesta en una pequeña galería popular, que por definición podría considerarse arte sacro. Los religiosos los conocen como exvotos, que son ofrendas religiosas de agradecimiento por un milagro o sanación.
LA ASTILLA DE JESÚS
Aquí hay decenas de pinturas realizadas en su mayoría a principios del siglo pasado, colgadas en una pequeña sala a un costado de la capilla del Santo Madero, ubicada en la cima del icónico Cerro del Sombreretillo, en Parras de la Fuente.
Muchas de estas pinturas datan incluso a los años previos a la construcción de la capilla, que inició en 1868 y concluyó en 1880 (a un costo de $11,700 pesos, según consta en la placa ubicada a un lado de la pequeña iglesia, y donados por la caridad pública).
Alfredo Monsiváis Pérez es el sacristán de este lugar, y se encarga de resguardar estas y todas las pertenencias del Santo Madero. En los años previos a la construcción del templo, los pobladores y creyentes de la región adoraban una cruz de madera en la que según se cuenta, está incrustada una astilla de la cruz que cargó ni más ni menos que Jesucristo.
TRADICIONES LO RODEAN
El 20 de mayo de 1919 unos bandidos capturaron a Juan Pámanes. La señora Reyes Ruvalcaba, quien se presume era su madre, acudió a invocar al Santo Madero el regreso de Juan, que volvió sano y salvo.
Su historia también está relatada en uno de los exvotos de este lugar. Los dibujos no son las únicas ofrendas que resguarda este pequeño recinto.
Hay un vestido de una novia que vino desde Monterrey; están varias fotografías de niños y un título profesional, todos testimonios de los múltiples y variados milagros que se le atribuyen al Santo Madero de Parras.
Hace algunos años, se construyeron unas escalinatas de 442 peldaños, con varias bancas de descanso para quienes deciden subir hasta el templo, en la cima de este cerro.
La tradición dicta que cuanto más pesados sean los pecados que el penitente carga, más se cansará. Cada 3 de mayo, día de la Santa Cruz, se celebran las fiestas patronales aquí en Parras.
No es raro ver llegar aquí gente de Saltillo, de Monterrey y de Torreón, además de cientos de extranjeros que visitan este Pueblo Mágico, atraídos por sus vinos.
SANTO MADERO VELA POR LOS FELIGRESES
El pueblo mágico de Parras cuenta con un santo que los socorre cuando más lo necesitan los parrenses.