LO QUE DEBES SABER DEL NUEVO PONTÍFICE
El cardenal menos estadounidense de todos:
Prevost nació en Chicago. Pero dentro del Vaticano, donde finalmente vivió y trabajó, era considerado el cardenal menos estadounidense de todos.
El Papa Francisco lo tenía en alta estima:
el difunto pontífice “lo respetaba y tenía en muy alta estima”, según Christopher Lamb, corresponsal en el Vaticano.
Miembro de la Orden de los Agustinos:
Pertenece a la Orden religiosa de los Agustinos, que está extendida por todo el mundo. Dirigió la Orden durante más de una década como su prior general.
Posee una sólida experiencia de liderazgo:
Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, organismo encargado de evaluar a los candidatos a obispos y recomendar nuevos nombramientos.
Tiene un enfoque misionero:
“Sigo considerándome misionero. Mi vocación, como la de todo cristiano, es ser misionero, proclamar el Evangelio dondequiera que uno esté”, declaró Prevost en una entrevista.
ROBERT FRANCIS PREVOST, EL ELEGIDO
León XIV: De las misiones al pontificado
El primer pontífice nacido en Estados Unidos se distingue por su vocación misionera, su cercanía con los migrantes y su firme compromiso con las causas sociales
YVETTE SERRANO
El Horizonte
Habemus Papam… y ocurrió más pronto de lo previsto. El Colegio Cardenalicio eligió como nuevo líder de la Iglesia católica a un nombre poco mencionado entre los favoritos: el cardenal Robert Francis Prevost, nacido en Chicago, Estados Unidos y de 69 años.
Con una profunda trayectoria pastoral y un pasado misionero en Perú, Prevost adoptó el nombre de León XIV.
Su designación desató una oleada de emoción en la Plaza de San Pedro, donde decenas de miles de fieles esperaban con expectativa al sucesor del papa Francisco.
La multitud estalló cuando el humo blanco emergió de la Capilla Sixtina, señal inequívoca de que la Iglesia tenía un nuevo pontífice.
El júbilo se multiplicó cuando se anunció que, por primera vez en la historia, un estadounidense había sido elegido como obispo de Roma. Prevost vivió en Perú durante los años ochenta, encabezando la misión de Chulucanas, y regresó en 1988 para servir en Trujillo hasta 1999, antes de volver a Chicago.